Casa Nido

Los muros de barro, moldeados a mano, se elevan en curvas suaves que evocan las formas orgánicas de la naturaleza. No hay líneas rectas, solo fluidez y continuidad, como si la arquitectura respirara al ritmo del paisaje.

La construcción honra la materia prima: barro, fibras y madera, que se unen para dar abrigo, regular la temperatura y crear un espacio íntimo y vital.

Aquí, la técnica ancestral se encuentra con la sensibilidad contemporánea, recordándonos que habitar también es volver a la raíz.